El Pensamiento Creativo

Psic. Tere García A.Articulo MensualLeave a Comment

El Pensamiento Creativo

“De la ocurrencia al verdadero trabajo creativo”.

E scuchando un programa” Inshight thinking” de un gran amigo, Enrique Sosa Tejeda, me interesó difundir uno de sus artículos, por la profundidad del concepto.

Es de vital importancia que los padres se concienticen como pueden potencializar el pensamiento de sus hijos y el suyo mismo. Hoy nuestra sociedad exige más que nunca aprender a reaprender, pero sobre todo aprender a no frenar esa creatividad innata que tenemos todos los seres humanos y no confundir “la ocurrencia con el verdadero trabajo creativo”

Autor Lic. J. Enrique Sosa Tejeda

Director General SPACE Consulting (EnriqueSosa@SPACE-Consulting.net)

Profesor catedrático TEC de Monterrey Campus Santa Fe.

Consultor experto en el desarrollo de habilidades de pensamiento, creatividad e innovación.

Nota: En el estricto sentido psicológico-biológico recurrir a lo que ya tenemos aprendido y vigente en la memoria (hacer “un acceso a nuestra base de datos”), definitivamente es parte del proceso de pensar. Para efectos de este artículo entenderemos por pensar toda acción intelectual deliberada que implique cambiar, aumentar, trasponer, disminuir, modificar lo que ya tenemos almacenado en la memoria a través de un ejercicio que implica trabajar con la información que percibimos (nueva información) y la que ya tenemos registrada

Cuántas veces nos hemos enfrentado a alguna situación en la cual es necesario tener más de una alternativa o simplemente queremos hacer las cosas de distinta manera buscando algo “novedoso” o “mejor” y nos cuesta realmente mucho trabajo encontrar algo que realmente nos satisfaga, incluso, no solo de forma individual, también sucede cuando pensamos junto con un grupo de personas. La situación nos demanda ser creativos y las buenas ideas surgen a “cuenta gotas”… incluso podría llegar a desanimarnos… ¡no se nos ocurre algo bueno!

¿Por qué razón sucede esto? 

La mayoría de las veces limitamos la búsqueda de soluciones a los ámbitos que nos son comunes y que resultan conocidos o familiares.   Generalmente, nos movemos (encontramos dichas soluciones) en un terreno de pensamiento que está determinado por nuestros patrones culturales, la educación que recibimos en casa, nuestra profesión, las costumbres, políticas o lineamientos de la empresa en que trabajamos, lo aprendido en las escuelas a las que asistimos, nuestras creencias religiosas y además podemos agregar las presuposiciones conscientes o inconscientes que hacemos con relación a las cosas que se nos presentan. 

Nuestro ámbito de pensamiento está limitado entonces, por nuestros esquemas (patrones aprendidos y programados en nuestro cerebro) y estos determinan la forma en la que entendemos la vida y actuamos.

Resulta un poco frustrante cuando vamos pos de respuestas y ya habiendo propuesto algunas, vemos que no nos satisfacen y nos damos cuenta que hemos tropezado con las paredes de dichos esquemas (personales y/o colectivos), incluso podemos terminar por convencernos de que no existe algo más…

A lo anterior, hay que agregar que una de las limitaciones más importantes en el terreno del pensamiento, es que la mente trabaja para que resolvamos las cosas “con un simple acceso a nuestra base de datos” (recurrimos a lo que ya hemos aprendido y tenemos vigente en la memoria) y en realidad no nos ponemos a pensar*.

Las limitaciones aprendidas, que ya mencionamos (patrones culturales, la educación que recibimos en casa, nuestra profesión, las costumbres, políticas o lineamientos de la empresa en que trabajamos, lo aprendido en las escuelas a las que asistimos, nuestras creencias religiosas, etc.) restringen nuestro campo de acción en el terreno del pensamiento.

Para entender lo anterior con mayor claridad, me permito explicar que el proceso de pensamiento humano es un proceso heurístico. La palabra heurístico(a) viene del griego “eureka” que significa “lo encontré” o “lo he encontrado”; esto significa que el pensamiento humano es un proceso de búsqueda.

Procesos algorítmicos v.s. Procesos heurísticos.

Cuando resolvemos problemas aritméticos o matemáticosÑ, aplicamos fórmulas o algoritmos perfectamente determinados. Utilizamos un procedimiento que sabemos que, de ser bien ejecutado, nos dará una respuesta exacta y concreta, en otras palabras, óptima.

La característica de un problema aritmético es que los factores que intervienen están perfectamente determinados. Un excelente ejemplo de ello es la contabilidad.  Los factores que intervienen son siempre los mismos y se procesan bajo las mismas reglas predefinidas. Otros ejemplos claros son la receta para hacer un pastel o el instructivo para armar algo. Estos implican procesos algorítmicos.

Cuando tratamos con problemas que no se circunscriben a un modelo predefinido y establecido pueden existir “n” formas de resolverlos y por lo tanto “n” posibles soluciones.  Éste es el tipo de problemas a los que nos enfrentamos con mayor frecuencia en la vida real y a los que se enfrentan los directivos y gerentes en las empresas, problemas cuyos factores pueden o no, ser constantes y que se pueden presentar de manera intermitente; la situación misma a su vez, depende de otras; por ejemplo: a raíz del diseño de un nuevo producto no se están generando las ventas esperadas. Aquí pueden surgir una gran cantidad de cuestionamientos: ¿Es el diseño el problema?, ¿Este diseño no satisface las necesidades de los clientes? ¿Se habría tenido que redefinir la segmentación del mercado hacia la que el producto apunta? ¿La publicidad es la correcta?  En fin, pueden surgir innumerables interrogantes y cada una de ellas a la luz de diferentes perspectivas y considerando distintos factores o variables.

Por naturaleza, la solución al problema planteado en el ejemplo, involucrará un proceso heurístico (evidentemente muy distinta a la de un problema aritmético) donde esperamos una respuesta concreta y exacta. Aquí se pueden presentar muy distintas soluciones, de las cuales, unas pueden satisfacer el planteamiento mejor que otras y debido a la complejidad, es menos probable encontrar una solución “óptima”. 

Un proceso heurístico implica pues, una búsqueda de alternativas de solución que respondan satisfactoriamente a la demanda que el problema plantea.  En un proceso como este, es posible que existan soluciones que ni siquiera veamos, que en la realidad pudieran estar ahí, pero simplemente nuestros procesos racionales no nos llevan “por el lugar en el que se encuentran“.

        Características de un proceso heurístico:   Es un proceso de búsqueda. Podemos encontrar múltiples soluciones a una misma situación o problema. Las soluciones no necesariamente van a satisfacer la situación ó problema de una forma óptima “cerrada”, como sucede en uno algorítmico. Se espera que las soluciones satisfagan razonablemente la situación o problema. Existe probabilidad de error. Es posible combinar elementos de una solución con los de otra y encontrar una “mejor solución” o incluso hasta una “óptima” o muy cercana a ella.  

En un problema o situación donde los factores son variables y éstos en sí, también son cambiantes con relación a sus propios estados o comportamientos (de naturaleza “abierta”)  las posibilidades de solución podrían ser incluso,  infinitas.  Por ejemplo, imagina un problema de ambiente laboral. Los factores que intervienen podrían ser entre otros: 

  • El tipo de liderazgo que ejerce el líder del grupo.
    • La forma en que ejerce el liderazgo.
    • El perfil del personal en general.
    • Las circunstancias específicas del grupo o de la empresa en un momento dado.
    • Los salarios.
    • La carga de trabajo.
    • La personalidad, actitudes, deseos, objetivos, etc. de cada miembro del grupo.

Cada uno de estos elementos se convierte en variable del problema y además de los que se citan, podría haber muchos más. Cada factor en sí, es variable con respecto a sí mismo; por ejemplo, la carga de trabajo puede aumentar, disminuir o permanecer igual.

Con situaciones así, en el proceso de búsqueda siempre seremos incapaces de ver todas las posibilidades de solución real debido a que nuestra propia percepción y naturaleza nos pone en un contexto de solución limitado.

El proceso de búsqueda heurístico se podría representar en una estructura parecida a un árbol o un organigrama (Figura 1). Empezamos de un punto de inicio, y a partir de éste, podemos movernos hacia otros estados hasta encontrar una solución.

Figura 1: Árbol heurístico.

  • El círculo negro, representa el punto de inicio o evento a partir del cual empezamos la búsqueda de alternativas de solución.
  • Los círculos blancos representan los estados a través de los cuales pasamos para llegar a una solución que satisface razonablemente el problema. Estas soluciones están representadas por los círculos verdes.
  • Los círculos azules representan soluciones de mayor nivel que las verdes, pero no óptimas.
  • Los círculos rojos representan soluciones óptimas. 
  • Las flechas azules que salen de dos círculos verdes, representan la posibilidad de combinar elementos de distintas soluciones para llegar a una óptima o simplemente de mejor calidad.

La Figura 1 representa pues lo que sucede en la realidad cuando nos enfrentamos a un proceso de resolución de problemas “abiertos”, es decir, que tienen “n” posibilidades de solución que satisfacen razonablemente el problema:

  • El árbol completo, representa las posibilidades reales de moverse para encontrar soluciones.
  • La sección delimitada por las líneas de color morado representa los caminos que somos capaces de ver, “nuestro contexto real de solución” en el cual actuamos y procedemos (las líneas moradas son precisamente las limitaciones aprendidas y de percepción).  

Estos factores limitantes (la mayoría instalados en el inconsciente) nos impiden movernos con libertad de manera “horizontal” en el árbol heurístico y así acceder a otros caminos que nos permitan encontrar alternativas de solución distintas e incluso combinar elementos de éstas para lograr soluciones más robustas.

El concepto de creatividad.

Con relación a la creatividad, sostengo un concepto desafiante que quizá moleste a algunos que se consideran creativos. Aprovechando todo el concepto anterior, mi definición personal de la creatividad es el siguiente: “Es la capacidad de moverse horizontalmente en el árbol heurístico”, de tal forma, que lograrán ser más creativos aquellos quienes sean capaces de trascender los límites representados por las líneas de color morado en la figura “árbol heurístico”.

Es común suponer que personas que se mueven en un ámbito del árbol heurístico distinto al nuestro “son muy creativas”. Sería importante mencionar que, bajo la definición de creatividad ya propuesta esto no necesariamente es cierto.  Las vemos como creativas precisamente porque tienen respuestas lejanas a las que nosotros suponemos que encontraríamos, sin embargo, habría que ver si su capacidad de moverse horizontalmente en el árbol heurístico es realmente extensa o simplemente están situados en otra posición del mismo y por lo tanto las podemos percibir creativas aunque generalmente no lo sean, es decir, su producción de ideas (y cualquier cosa en las que éstas se traduzcan) se va a limitar al mismo tipo de cosas y en contextos muy similares.  Un ejemplo de esto se puede dar con algunos compositores de música popular, que al principio le parecen a la gente muy originales, pero después de mucho tiempo, “cansan” porque su estilo de componer es muy repetitivo y sus producciones se parecen mucho entre ellas. Sin intención de ofender, piensen en “Arjona”, la primera  vez que lo escuché me pareció muy creativo, la subsecuentes, me di cuenta que su estilo es totalmente repetitivo, es decir, musicalmente se queda en una zona específica del árbol heurístico,  resultan por ejemplo,  mucho más creativas las composiciones de rock progresivo que son musicalmente eclécticas y combinan elementos de rock, jazz, música clásica, etc.

La pregunta obvia es entonces ¿qué podemos hacer para ir más allá del ámbito de “las líneas moradas”? 

El verdadero desarrollo de la creatividad requiere trabajo y una cultura de pensamiento individual y colectivo que permita su florecimiento. La NO creatividad es un proceso aprendido, en realidad aprendemos (y se nos enseña) a poner las “líneas moradas” para “simplificarnos la vida”, para asegurarnos que los estudiantes, trabajadores, colaboradores, etc.  “cumplan o cumplamos con las instrucciones”, generamos esquemas precisamente para no tener la necesidad de ponernos a pensar.  En un estudio longitudinal de la NASA» realizado a partir de 1986, a un grupo de 1600 niños se demostró que la capacidad de dar respuestas creativas se va perdiendo con el tiempo. Los pequeños son creativos y junto con su crecimiento y formación, van perdiendo creatividad, hasta llegar a la adultez en donde solo el 2% de la población tiene verdaderas capacidades creativas. 

Aprender o reaprender a ser creativos requiere utilizar estrategias de pensamiento que permitan aprovechar el proceso de pensamiento de forma integral, es decir, utilizando ambos hemisferios cerebrales, culturalmente estamos condicionados a privilegiar demasiado los procesos del hemisferio izquierdo del cerebro (básicamente la lógica y la estructura, se buscan respuestas a partir de premisas y se piensa linealmente) y muchas veces incluso despreciamos los procesos del hemisferio derecho que trabaja de otra manera, la mayor parte de los procesos del inconsciente se dan en dicho hemisferio, éste trabaja de forma muy distinta, se mueve en múltiples direcciones y es desestructurado tal y como los son nuestros sueños, cuando dormimos y soñamos, nuestro hemisferio derecho trabaja y son precisamente los sueños un muy buen ejemplo de como funciona este hemisferio ¿te has fijado como son los sueños?  Son totalmente desestructurados, mezclan contextos diferentes, en ellos, muchas veces sucede lo que podríamos considerar imposible, de repente “podría ser que nos encontremos en nuestra casa en la Ciudad de México, abrimos una puerta y estamos en una bella playa”… En el hemisferio derecho se procesan también muchas de las emociones. 

El cerebro es un sistema y necesitamos utilizarlo de manera integral, pero cuando hacemos cosas que consideramos “serias”, inhibimos deliberadamente los procesos del hemisferio derecho porque muchas veces salen de la lógica “respetable”; por eso los niños naturalmente son más creativos, porque no están sujetos a dichas inhibiciones.

Para ser más creativos, necesitamos pues, buscar deliberadamente romper los esquemas que en el “árbol heurístico” están representados por las  líneas de color morado, para hacerlo fácilmente podemos valernos de estrategias y recursos que nos ayuden a ir “más allá de lo obvio”, que es

precisamente lo que está en nuestro ámbito conocido, en nuestra “base de datos”, es necesario que nos pongamos a pensar de forma integral, lamentablemente, en la escuela nos dan información pero, en general, no enseñan a pensar.

Durante muchos años me he dedicado a estudiar (desde un punto de vista del proceso operativo del pensamiento), cómo se pueden mejorar los procesos intelectuales. Con base en esto y junto con mi equipo de trabajo en SPACE Consulting, hemos desarrollado una estrategia que a la que hemos llamado Insight Thinking.  Te comparto que tengo un programa de radio con este nombre que te invito a escuchar todos los domingos a las 11:00 hrs a través de la estación digital Promoestereo.com (los podcast de los programas se conservan así que puedes escuchar todos los de la serie)   ahí encontrarás una serie de recursos que te ayudarán a pensar con mayor efectividad y ser más creativo.  Hoy existen importantes instituciones y empresas (Nestlé, Banco de México, Comex, Gobierno de México: SEP, SFP, SHCP (UIF), SAGARPA;  Glaxo, Telmex, etc.) que han capacitado (o lo están haciendo) a sus colaboradores en  Insight Thinking, para lograr mejores resultados en la innovación, creatividad, solución de problemas, toma de decisiones, pensamiento crítico y analítico, liderazgo, negociación, etc.   

Con gusto te participo algunos tips para empezar a recuperar el potencial creativo y aprender a moverte de manera horizontal en el árbol heurístico.

  1. Date permiso de tener ocurrencias y permítete un libre flujo de ideas (no las juzgues), los niños no se juzgan a si mismos y por eso fácilmente acceden a su potencial creativo. Las “ocurrencias locas” precisamente podrían salir del contexto de las “líneas moradas”.
  2. Rompe las premisas con las cuales pretendes resolver la situación. Pregúntate ¿Qué pasa si…?  Si la premisa te dice que tiene que ser de determinada manera ¡elimínala! ¿qué sucedería si fuera de otra forma? Y haz una lista de cómo podrían ser esas formas.
  3. No te estanques en los pensamientos. No le des demasiado tiempo a pensar en lo mismo. Dedícale unos pocos minutos y después, si ves que el proceso no está siendo productivo, interrúmpelo. Tu inconsciente seguirá haciendo el trabajo y de repente te puede venir una buena idea al respecto (un insight).
  4. Aprende a tocar o toca un instrumento musical. Esto estimulará el funcionamiento de ambos hemisferios cerebrales y se generarán nuevas conexiones entre ambos. Es interesante saber que el “cuerpo calloso” que está entre ambos hemisferios cerebrales y los une es más denso en las mujeres, por ello es que muchas veces son más creativas que los hombres, esto no quiere decir que si eres hombre y lo ejercitas no pueda fortalecerse…
  5. Date la oportunidad de considerar lo aparentemente absurdo. Esto precisamente en muchas ocasiones surge cuando el hemisferio derecho empieza a funcionar, pasar por el absurdo, puede ser parte del proceso, y puede generar una idea que una vez refinada, se convierta en algo muy redituable.

Finalmente, recuerda que un trabajo creativo serio, implica que precisamente revisemos cuidadosamente todas las ideas y las refinemos, adaptemos y pongamos en el contexto adecuado, la lógica y los esquemas no son malos, efectivamente son necesarios, los rompemos para avanzar horizontalmente en el árbol heurístico y ver más allá de lo obvio, pero un proceso creativo robusto, va de la ocurrencia a una realización refinada y bien planeada.


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